Duendecilla's World

Duendecilla te habla desde su mundillo de locura...

domingo, febrero 05, 2006

Gotitas de apocalipsis

Esta semana se han vivido intensos días de frío y de lluvia. Vamos, en otras palabras, se ha vivido en un infierno helado...
Y os estaréis diciendo "será exagerada" ¡¡ pero no !!

Estos días han sidos dignos de analizar.

Yo no sé qué pasa con la sociedad cuando caen 4 gotas y hace frío, es como si nos volviésemos monstruos.

Sales a la calle ya de mala leche porque no te gusta el día que hace, te peleas con el poste telefónico de al lado de tu casa porque no te deja pasar con el paraguas ¡ maldito poste !. Consigues esquivarlo haciendo peripecias y sigues adelante. Ves a alguien sin paraguas que huye despavorido por debajo de los balcones y ¿qué haces cuando te lo estás cruzando? seguir tú con tu paraguas por debajo del balcón y que el otro se moje "ja, que hubiese cogido el paraguas que ya lo dijeron ayer en el tiempo".

Consigues llegar a la parada de metro, prácticamente empapada porque ¿a quién se le ocurrió la brillante idea de hacer los pantalones tan largos?, ya puedes hacerle 4000 dobles que acabarás arrastrándolos, pisándolos y encima metiéndolos en un charco sin querer.

Entras en el metro, tras pelear con toda la gente que salía de él abriendo los paraguas simultáneamente. Te sientas, provocando un charco con el paraguas. Todos hacen lo mismo que tú y el vagón empieza a convertirse en un pequeño lago cosmopolita.

Llegas a tu parada y para salir tienes que luchar con el personal que está apalancado cerca de las puertas y que se niega a moverse. Gritas "¿me dejan pasar?" , pero nadie te oye, acabas gritando como una loca " ¡ qué quiero salir !".

Objetivo conseguido. Has salido. Ya estás otra vez de vuelta en la calle. Hora de cruzar a la otra acera: te acercas al paso de peatones, te paras, hay un tráfico tremendo, todos los coches pitan porque tienen prisa "¿pasaré algún día?¡ qué dolor de cabeza!" y ves a lo lejos un coche que parece acercarse despacio, tiene intención de parar o al menos eso crees, porque cuando empieza a llegar a tu altura, ¡¡ el mamón acelera !! provocando que lo poco que quedaba seco de tus pantalones ya no lo siga estando. Acto seguido, procedes a dar uso a todo tu inventario de palabras malsonantes "cabrón, hijo de p..., como te pille...". ¿ Pero qué estás haciendo? Si el coche ya se ha ido y ni siquiera a oído tu primer insulto.

Finalmente llegas a tu destino, empapada, con cara de mala leche y encima con el paraguas roto (porque el viento te lo ha girado mientras llegabas).

Piensas: "A la m... la poca reputación que me quedaba". Pero NO, tranquila, todo el personal (incluso los que han ido con coche) están con las mismas pintas que tú, e incluso, la chavala esa tan mona está peor que tú.

Dentro de lo que cabe, has sobrevivido al apocalipsis.